En China la figura del trading company es legal, habitual y en muchos casos conveniente: un intermediario serio consolida pedidos chicos, maneja la exportación y resuelve el idioma. El problema no es que sea intermediario. El problema es tratar con un intermediario creyendo que es la fábrica, porque entonces se negocia mal el precio, no se controla la calidad en origen y no hay a quién reclamar cuando el lote sale distinto de la muestra.
Qué se puede verificar antes de comprometer dinero
- La licencia comercial: Todo operador chino tiene una licencia con número de registro único, razón social en chino, capital registrado, fecha de constitución y objeto social. Ahí figura si está habilitada para producción o solo para comercialización. Si el proveedor se resiste a enviarla, la operación ya dio una señal.
- La coincidencia entre razón social y cuenta bancaria: El beneficiario de la transferencia debe coincidir exactamente con la razón social de la licencia. Los desvíos (cuentas personales, empresas de Hong Kong sin relación declarada) son el patrón más común de fraude.
- Los antecedentes de exportación: Una fábrica exportadora tiene registros aduaneros de volumen y continuidad. Una empresa de 8 meses con capital mínimo puede ser legítima, pero no debería recibir un 30% de anticipo sin verificación adicional.
- Los litigios y sanciones registradas: Antecedentes judiciales y administrativos son consultables en registros oficiales.
- La verificación presencial: Es el único método que confirma que la planta existe y produce lo que declara. Las fotos y videos del proveedor no sustituyen la inspección.
Regla práctica: El nivel de verificación debe ser proporcional al anticipo comprometido, no al valor total de la operación. Lo que está en riesgo es el dinero que se transfiere antes de ver la mercadería.
Contenido elaborado por la Oficina de Vinculación con China de Dock Sud Global, con el acompañamiento técnico de SINA Solutions y SINA Legal.